Asegura tu salud , protege tu piel este verano

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Cuando llega el verano, la inmensa mayoría de las personas queremos estar bronceadas, mientras tanto, los médicos nos advierten de los riesgos a los que nos exponemos por tomar el sol de forma continúa y la importancia que tiene protegerse.

Cada año el cáncer de piel sigue extendiéndose y el melanoma se da en uno por cada 10.000 ciudadanos aumentando cada año un 7% los casos diagnosticados. Los dermatólogos, mediante campañas de concienciación, intentan transmitirnos su preocupación con la finalidad de disminuir estas cifras y aumentar la temprana detección, sin embargo estas campañas no han servido de mucho.

Según los últimos estudios, se indica que el cáncer de piel empieza a aumentar en edades más bajas, hasta ahora, lo habitual era ser diagnosticarlo en personas mayores de 50 años, pero poco a poco, aumentan los diagnósticos en gente más joven, incluso adolescentes. Conviene recordar que algunos melanomas pueden llegar a ser uno de lo cánceres más agresivos y con peor pronóstico.

Recomendaciones para tomar el sol sin descuidar tu salud:

Ninguno disponemos de muchos días de vacaciones, pero no por esto debemos intentar broncearnos en dos semanas, si no, ir poco a poco y no exponernos a riesgos innecesarios.

No hay que protegerse del sol exclusivamente cuando vamos a tomarlo, sino también, cuando pasemos tiempo al aire libre realizando algún tipo de actividad como pasear, jugar con nuestros hijos o sentarnos en una terraza a tomar el Vermú.

La protección que debemos utilizar son cremas que nos protegan tanto de los rayos UVA como de los UVB con un factor mínimo de protección del 15 según el tipo de piel.

Los niños y las personas muy pálidas es aconsejable que utilicen cremas con bloqueadores solares y que sean hipoalergénicos.

Cuando tomamos el sol, debemos protegernos cada hora y media, dos horas.

Hay que tener en cuenta que, aunque ya no nos quememos, la mayoría de los productos para el sol son más eficaces contra los rayos UVB que contra los UVA, por lo que el daño interno se produce aunque no apreciemos efectos externos.