Tipos de Hepatitis, contagio, síntomas y evolución

Publicado el en Seguros de salud por Lucía Berruga| Sin comentarios

Tipos-de-hepatitisLa hepatitis es una enfermedad bastante común: la tercera parte de la población mundial está infectada con alguno de los virus de la hepatitis, sin embargo en nuestras manos está el poder controlar esta enfermedad. Precisamente, hace poco, en el artículo Alimentos que favorecen el cuidado del hígado te contábamos, como expertos que somos en asegurar tu salud, lo importante que es cuidar nuestro hígado para, entre otras muchas razones, evitar la hepatitis.

Qué provoca la hepatitis

La hepatitis puede tener diversas causas como son las infecciones por virus o bacterias, pero también afectan los trastornos de tipo autoinmune, traumatismos, uso de drogas, toxinas o medicamentos que dañen el organismo, así como trastornos de tipo hereditario como fibrosis quísticas.

Pero la más común es la hepatitis por virus, donde podremos distinguir distintos tipos que afectan al hígado. Entre estos, aunque el más conocida es la hepatitis C, encontraremos otras  variedades de hepatitis como son la A, la B y la D. Cada uno de los distintos virus de la hepatitis tiene mecanismos y vías de transmisión diferentes, por lo que el contagio dependerá del tipo de persona.

Tipos de Hepatitis, contagio, síntomas y evolución

Hepatitis A

Es la denominada hepatitis infecciosa y se produce por el virus de la hepatitis A (VHA).

Transmisión o contagio:

Se produce por vía oral-fecal, es decir, cuando una persona sana consume o entra en contacto con agua, alimentos o incluso ropa, que están contaminados por materias fecales que contienen el virus. También se contagia de persona a persona, especialmente cuando las condiciones higiénicas son incorrectas o inexistentes (como pasa en el tercer mundo).

Síntomas:

Es una hepatitis generalmente leve, especialmente en niños, por lo que muchas veces ni se perciben los síntomas importantes y la enfermedad no llega a ser diagnosticada. En el caso de que presente síntomas encontraremos que la piel y los ojos se tornan amarillentos (ictericia), habrá una falta de apetito, náuseas y vómitos, así como la orina será de color oscuro. Si la enfermedad se da en adultos los síntomas son más graves.

Evolución:

Lo normal es que este tipo de hepatitis pase y no cree daños que se puedan volver  crónicos, por lo que es bastante improbable que surjan complicaciones. Además los que pasan la enfermedad de niños quedan inmunizados por lo que la población estará protegida de cara al futuro una vez pasada.

Hepatitis B

Es la denominada hepatitis sérica y se produce por el virus de la hepatitis B (VHB).

Transmisión:

Se produce por un contacto directo con fluidos corporales como la sangre, la saliva, el semen o secreciones vaginales, la orina, e incluso las lágrimas… fluidos corporales que estén infectados por el virus.

Formas de contagio:

Las formas más comunes de contagio son al compartir jeringuillas con personas que ya estén infectadas (como pasa con los drogadictos), así como con agujas de acupuntura, o al hacerse tatuajes o piercing; si se comparten objetos de higiene personal como cepillos de dientes o cuchillas de afeitar. Por supuesto también si se mantienen relaciones sexuales con personas infectadas y también puede ocurrir al hacerse transfusiones de sangre que esté contaminada, aunque es poco frecuente ya que las precauciones que se toman para prevenirlo son muy altas.

Síntomas:

en la mayoría de los casos no se presentan síntomas en la fase aguda, aunque en algunos casos la enfermedad se manifiesta con síntomas similares a los de la hepatitis A como es la ictericia, la orina oscura, náuseas y vómitos, sensación extrema de fatiga y diarrea. El mayor problema de no presentar síntomas es que los portadores asintomáticos, al no ser conscientes de que padecen la enfermedad, no toman medidas de precaución y podrían infectar a otros.

Evolución:

Aunque lo más normal es que, tras varias semanas, los síntomas se vayan este tipo de hepatitis puede causar una infección hepática crónica, que podría desembocar en cirrosis o cáncer de hígado si la enfermedad se extiende más allá de los seis meses (lo habitual es que no dure más de este periodo). Aun así no es lo común, ya que la OMS afirma que más del 90% de adultos infectados por el virus se recuperan sin que la enfermedad se cronifique.

Hepatitis C

Está causada por el virus de la hepatitis C

Transmisión:

Es similar a la Hepatitis B, se transmite por entrar en contacto directo con sangre de una persona infectada.

Formas contagio:

Las formas de contagio de la Hepatitis C son similares también a la de la B ya que nuestra sangre debe entrar en contacto con sangre infectada, por lo que las formas más comunes de que se transmita la enfermedad son el uso de agujas infectadas (tanto sanitarias como las de los piercings o tatuajes), transfusiones sanguíneas, hemodiálisis o por transmisión de madre a hijo.

Síntomas:

Igual que la hepatitis B tiene dos fases que son la aguda, en la que no hay síntomas, o la crónica, donde si los hay. En la fase aguda solo un 5% suele desarrollar síntomas similares a las de otras hepatitis como falta de apetito, orina oscura, heces blanquecinas, picores, etc. Es la segunda fase la que suele priorizar sobre la otra ya que el 85% de los casos la desarrollan, los cuales cronifican la enfermedad cuyos síntomas se tornan en cansancio extremo, inapetencia, hinchazón en las piernas y el abdomen, hematomas, hemorragias en encías y nariz, lesiones en la piel e ictericia. En casos muy graves pueden surgir varices esofágicas, que consisten en venas del esófago, que pueden empezar a sangrar en cualquier momento y son muy graves.

Evolución:

Debido a que es una de las más agresivas y el 85% de las fases agudas se convierten en crónicas, estadísticamente el 20% de los casos generan un daño permanente en el hígado desarrollando una cirrosis hepática, así como una insuficiencia hepática crónica. Otro de los posibles riesgos es acabar desarrollando, con el tiempo, tumores hepáticos malignos. Sin embargo, con las terapias adecuadas, la curación de este tipo de hepatitis ha mejorado bastante y si se empieza a tratar a tiempo puede curarse entre un 50 y un 80% de los casos.

Hepatitis D

Es la más grave de todas pero la menos común, está producida por el virus de la hepatitis D (VHD), también es conocida como hepatitis delta.

Transmisión y contagio:

Se transmite y contagia igual que la hepatitis B y, curiosamente, necesita de la existencia en el cuerpo del paciente del virus de la hepatitis B para poder sobrevivir, por lo que lo más probable es que alguien contagiado de hepatitis D también lo esté de la hepatitis B (así como el 5% de los pacientes que están infectados de hepatitis B están infectados también de hepatitis D).

Síntomas:

Cuando hay una infección tanto por hepatitis B y D los síntomas son agudos y muy graves, aunque en la misma línea que los síntomas de las otras hepatitis (ictericia, cansancio, dolor, etc.) El hecho de que ambos virus coinfecten el cuerpo hace que la enfermedad se cronifique y que degenere, en la mayoría de los casos, en una cirrosis hepática que podría desencadenar un cáncer hepático.

 

Como verás tener una hepatitis no es ningún paseo, y más si te infectas con la hepatitis C o la D, por ello cuida siempre tu salud y evita en la medida de lo posible entrar en los grupos de riesgo para contraer esta enfermedad. Además, para estar siempre en perfectas condiciones, te recomendamos que contrates el seguro de salud más completo para que puedas contar con el mejor servicio y los mejores profesionales. Con tu salud no te la juegues, contrata con nosotros y garantiza tu salud.

 

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