Trastorno por Déficit de Atención (TDA): Diagnóstico y tratamiento

Publicado el en Seguros de salud por Lucía Berruga| 1 comentario

Sindrome TDA NiñosLa salud de nuestros hijos es lo más importante del mundo: que estén bien, que duerman las horas adecuadas, que se desarrollen como deben, que coman sano y crezcan fuertes,  que aprendan y que les vayan bien las cosas en el colegio son algunas de las prioridades de las que los padres siempre están pendientes. Por eso hoy queremos hablaros de un trastorno que afecta a algunos niños: el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH),  que debe tratarse en cuanto se diagnostica; en este post te vamos a contar cómo diagnosticarlo y el tratamiento a seguir, porque los más pequeños de la casa también son nuestra prioridad y queremos que estén bien.

Hace unas semanas te contábamos cómo potenciar la salud mental en los niños, hoy nos queremos centrar en el TDAH que se caracteriza en que el niño, durante su infancia, sufre dificultades para mantener la atención, así como hiperactividad o exceso de movimientos e impulsividad que hace que no pueda controlarse.

El TDAH es un trastorno mental clasificado por la APA (Asociación Americana de Psiquiatría), dentro del aparatado de trastornos del comportamiento perturbador. Dentro de la enfermedad hay tres tipos establecidos por la intensidad y rasgos de la enfermedad:

  • Tipo con predominio del déficit de atención,
  • Tipo con predomino de la impulsividad-hiperactividad, y
  • Tipo Combinado, donde predominan tanto los síntomas de desatención como de impulsividad –  hiperactividad. 

Para poder detectar que se tiene este trastorno, cuyos síntomas pueden aparecer antes de los 7 años, se requiere de una actividad conjunta entre los padres, los profesores y el pedagogo o psicólogo del centro escolar, ya que las alteraciones en el niño deben manifestarse en dos o más ambientes (en casa y en la escuela) para que se empiece a investigar.

Para iniciar el tratamiento se deben tener pruebas claras de que haya un deterioro significativo en la actividad social, académica o laboral, de forma que de verdad haya una interferencia significativa en el desarrollo diario de la vida del niño.

Como todo tipo de enfermedad y de trastorno es importante pillarlo a tiempo, por ello la detección precoz, así como hacer un buen diagnóstico y realizar la intervención adecuada será fundamental para poder prevenir los problemas que puedan derivar de este trastorno.

Para poder diagnosticarlo se necesita de un equipo multidisciplinar integrado al menos por un psiquiatra y un psicólogo clínico que tengan conocimientos sobre la enfermedad. Estos profesionales son los que establecerán el diagnóstico tras analizar al niño sobre el que, previamente, profesores y padres han alertado.

¿En qué se basa el diagnóstico?

En una evaluación a nivel médico, psicológico y pedagógico orientado respectivamente a determinar las condiciones físicas del niño, su estado emocional, sus capacidades y su nivel de aprendizaje; todo ello enfocado para que si las dificultades en el comportamiento, así como en el aprendizaje del niño, se deben a otras causas que no sean el TDAH, se pueda descartar  la enfermedad o, en caso contrario, empezar a tratarla cuanto antes.

La dificultad del diagnóstico

Esta proviene de que se necesitan diferentes instrumentos diagnósticos como cuestionarios, entrevistas clínicas, pruebas y, si es posible, la observación directa del niño en la misma escuela. Actualmente no existen pruebas ni biológicas ni psicológicas que establezcan el diagnóstico, sino que se acaba estableciendo por criterio clínico. Otra de las dificultades proviene de que hay niños que tienen dificultades en su capacidad atencional y de autocontrol que podría crear un diganóstico confuso, al poder presentarse como el TDAH, sin embargo estas dificultades no implican deterioro de la vida académica, social o familiar, por lo que no se puede diagnosticar como tal, aunque si tratarlos con estrategias cognitivo-conductuales similares.

Los puntos fundamentales del tratamiento

Aquí hay que remarcar de nuevo que debe ser multimodal, es decir, se necesita de la intervención de varios profesionales clínicos, maestros-profesores, padres y el propio sjeto que sufre TDAH. Las intervenciones, por tanto, se dividirán en:

  • Intervención psicológica
  • Intervención educativa o escolar
  • Intervención farmacológica

Lo ideal que haya una cooperación muy estrecha entre los padres, el paciente y la escuela, siendo el profesional clínico una especie de coordinador. Para poder cumplir de forma adecuada con las tres fases del tratamiento multimodal se debe actuar del siguiente modo:

Entrenando a los padres:

Se realiza una intervención con los padres del niño enfocada a que estos aprendan cuál es la conducta de su hijo y la mejor forma de manejarla; así se les forma para que reconozcan los comportamientos propios del trastorno y se les enseñan estrategias para que puedan controlar las conductas perturbadoras y potenciar las que son adecuadas. La intervención podría hacerse de forma individual o en grupo, de forma que los padres entren en contacto con otras familias cuyos hijos padecen este trastorno para que se ayuden mutuamente y puedan compartir dificultades.

Intervención escolar:

La necesidad de intervenir en el ámbito escolar se debe a que es, precisamente, ante una tarea escolar donde el niño se muestra desorganizado, impulsivo e ineficaz, con dificultades de atención y de motivación, incapaz de mantener un esfuerzo mental ante tareas de carácter repetitivas o monótonas. Para ello no importa que su inteligencia sea normal, alta o superior, puede ser muy inteligente y que por este trastorno su rendimiento escolar se vea afectado. Dentro del aula también suelen dar problemas, ya que no pueden evitar dar respuestas espontáneas ante los estímulos. Todo ello desemboca en que el fracaso escolar entre los alumnos con TDAH es significativamente alta, el bajo rendimiento afecta a un 40% de estudiantes con esta enfermedad, y los problemas de comportamiento llegan a provocar hasta un 15% de expulsiones en estos niños.

Para poder hacer la intervención de forma adecuada se realiza una estructuración y organización de las clases, mayor supervisión, fragmentación de las tareas, consecuencias positivas para mantener las buenas conductas, así como consecuencias negativas ante las malas.

Para realizarlo se entrena a maestros y profesores en el manejo de contingencias, así como del uso del refuerzo positivo (entre otras). Es necesario reforzar y potenciar las habilidades sociales así como fomentar la técnica de resolución de problemas en charlas individuales con el niño/adolescente ante situaciones problemáticas fomentando el pensamiento reflexivo.

Intervención psicológica aplicada al niño:

Tratar al niño con procedimientos conductuales, de autocontrol de la rabia y autoinstruccionales, con el mismo objetivo que las demás intervenciones: fomentar el autocontrol y el pensamiento reflexivo. También se llevará a cabo el entrenamiento de habilidades sociales y técnicas para mejorar la autoestima, además de un abordaje psicopedagógico en los casos de fracaso escolar. También se les tratará el control de la conducta mediante estrategias educativas y un control externo de la misma con el fin de lograr que puedan alcanzar el proceso natural de adquisición del control de uno mismo cuando el control externo es interiorizado por el niño y este adquiere mayor autocontrol. El niño debe vivir experiencias de control  para ver sus ventajas y se motive para ejercerlo de forma autónoma.

Intervención farmacológica:

Debe ser decidida y conducida por un profesional de la medicina, preferiblemente experto en el TDAH, que ayudará a los padres a resolver las dudas que tengan sobre los fármacos prescritos o sobre quién tiene potestad para decidir si cambian el tratamiento. Tanto los padres como los maestros consultarán con el médico los cambios de comportamiento o rendimiento que observen en el niño, así como los posibles efectos secundarios que pudiesen observarse, para que el profesional decida sobre ello.

 

Como verás hay muchas variables a tener en cuenta pero lo más importante  a la hora de poder enfrentarse a un niño con TDA-H es tener una buena cobertura sanitaria que te ayude en el tratamiento y asesoramiento. Muchos seguros de salud incluyen el seguimiento de un psiquiatra y de un neurólogo para casos diagnosticados de TDAH, así que si tienes dudas sobre si tu pequeño puede padecer este trastorno consúltalo para que te hagan el seguimiento y, si se lo diagnostican puedas tratarlo como se merece.

Eso sí, como con todos los seguros, debes tener asegurada tu salud antes de que algo así pueda ocurrir, es decir, el diagnóstico debe ser posterior a la contratación del seguro, ya que si es anterior se consideraría una preexistencia y quedaría excluido. Así que ya lo sabes, contrata tu seguro de salud para tener el mejor blindaje posible para ti y para los tuyos ante cualquier imprevisto que pueda surgir, no hay nada más importante; y, si además quieres contratarlo al mejor precio y con las mejores condiciones del mercado contacta con nosotros, te compararemos tu seguro entre un montón de compañías para obtener el que se ajuste a ti y a tu familia.

 

Foto Flickr

One thought on “Trastorno por Déficit de Atención (TDA): Diagnóstico y tratamiento

  1. Interesante artículo. Hace poco leí uno que hablaba del fracaso escolar y me pregunto ¿hasta qué punto puede afectar este trastorno en el ámbito estudiantil?…

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